El moco se resistía. Pachi introducía una y otra vez el dedo índice de su mano izquierda en el agujero izquierdo, pero no conseguía enganchar nada.

Con su mano derecha sujetaba el volante. El tráfico era fluido. La carretera sin curvas. Hasta podría haberse encendido un cigarrillo, pero no lo hizo. Conducía cómodamente con una sola mano. Y con el dedo índice de su mano izquierda, hurgaba y hurgaba en su agujerito, buscando extirpar el deseado moco que le llegaba hasta lo mas profundo de su nariz.

Que mierda! Como era posible que un miserable moco pudiera joder tanto! El cuerpo humano tenía un tremendo fallo. Como podían haber diseñado el cuerpo así? El creador se cagó fuera. Lo del ano estaba bien. En el sitio adecuado. Pero la nariz... La nariz llena de mocos encima de la boca. Que asco! Pachi recordaba cuando era niño, cuando los mocos le chorreaban hasta los labios y él se los limpiaba con la lengua. O cuando merendaba. Mordía el bocadillo de mortadela, los labios se impregnaban de mocos y todo se mezclaba en la boca. Era como añadirle al bocata una salsa agridulce, mas bien saladita, que le daba un toque personal a la merienda. Y tan personal!

Por fin! Con la punta de la uña había enganchado el moco. Solamente tenía que ir tirando hacia abajo con cuidado. Procurando que no se le escapara, que no se le partiera. Ya salía! Era mas largo de lo que creía. Joder, que largo! Y cada vez mas fluido.

La única curva del trayecto estaba ante sus ojos. Tenía que reducir a otra marcha mas corta. Tenía que girar. Con la mano derecha redujo a tercera. Con la izquierda tuvo que sujetar el volante. El moco ya colgaba de su dedo índice. Procuró que no se le pegara al volante, pero no pudo evitar que, dada su longitud y su viscosidad, se depositara sobre el pantalón. Mierda! Sobre el pantalón no! Y la curva aquella no se terminaba. Mierda, mierda, mierda! Cómo iba a asistir a la reunión con aquel maldito moco pegado en su pantalón?

El final del moco era casi líquido. Se podría sacar sin dejar mancha? Bajó la vista un segundo para ver el tamaño de la mancha. Joder que grande! El coche ya cruzaba al otro lado de la línea continua. No, la mancha no saltaría tan fácil. El que venía de frente no pudo esquivarlo. El trompazo fue brutal. Y eso que iba despacio. Iba en tercera. Que mala pata! Menuda hostia! Y todo por un moco de mierda!

MORALEJA: SI CONDUCES NO TE HURGUES LA NARIZ

Se rumorea que en la próxima modificación del Reglamento General de Circulación, se incluirá la prohibición de hurgarse la nariz mientras se conduce. Dado que cuando uno se hurga la nariz pierde reflejos y concentración. Además ya han inventado el mocómetro (aparato para medir la cantidad de mocos existentes en la nariz). La guardia civil podrá detener a cualquier conductor y medirle con el mocómetro la cantidad de mocos. Si rebasa el límite establecido se le quitarán cuatro puntos, dos comas y un acento.